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UN ITALIANO EN LA CAPITAL CAFETERA DE COLOMBIA

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UN ITALIANO EN LA CAPITAL CAFETERA DE COLOMBIA

“hasta pronto amigo, quizás algún día te vea en las montañas del Giro d’ Italia corriendo detrás de los ciclistas colombianos persiguiendo la Maglia Rosa o porque no en los Campos Elíseos viendo a Nairo vestido de amarillo".

Memorias de viajes en bicicleta:

En Warm Showers todo comienza con un email que envía el ciclo-turista al anfitrión o host, en el cual se pregunta si se puede quedar uno o dos días en casa.

En este caso fue un Italiano con un acento muy español, ¿y eso por qué?, pues resulta que este man vivía hacía 7 años en Barcelona España porque se fue a investigar y obtener un título de PhD en División Celular –no pregunte qué es eso porque ni idea-.

O sea que a este si le podemos decir Doctor:

-Doctor Tomasso ¿Por qué Colombia?
Es un país muy bonito, económico para viajar y conocer su gente amable.
¿Y sobre la Cicla?
Una Cannondale de carretera, si, a esta le puse dos alforjas!
¿Y qué es una alforja?
Pues es como una maleta donde el ciclista mete todas sus cosas, lo necesario para vivir, es reducir la VIDA a 2 maletas.

Esta gente sí que sabe viajar ligero! Pues hagamos cuentas, el peso de la bici unos 15 Kilos, más unos 15 a 20 Kilos de las alforjas, ya se imaginarán cuan pesado se vuelve pedalear, ni me imagino cuanto le costó llegar a La Capital Cafetera de Colombia, Sevilla. Ahhh bueno no les había contado que éste man se vino desde Cali hasta Sevilla, unos 140 Kilómetros, “PER FAVORE”. (Y si parcer@ en un solo día). “Bueno mijo siga pues la historia!”

Listo, ese día X, él llegó a las 5 de la tarde a mi querido pueblo, fue muy fácil darle las indicaciones, -“toc, toc”, abrí la puerta- un tipo alto, mero porte de ciclista Europeo (¿Níbali? ¿Aru?), y no se veía cansado; yo estaría muerto después de tremenda etapa tipo LeTour.

Entra a la casa y lo que primero pregunta después de agradecer la hospitalidad es: ¿Se puede beber el agua de la llave? –“Ciclas”, fresco mijo que acá estamos en la montaña y aún es muy pura-. Tomó su warmshower y ready to go!

Siempre me ha causado curiosidad las personas nuevas, sobre todo sin son de otros países por ahí hay un dicho que dice “Hazte amigo de personas que no sean de tu edad. Sal con personas cuyo primer idioma no sea el mismo que el tuyo. Conoce alguien que no venga de tu misma clase social. Esta es la forma de ver el mundo. Esta es la forma de crecer.”

Con el Doctor Tomasso todo se sintetiza, siempre es bueno conocer personas como él, con el corazón y el alma abierta al mundo.

La tarde/noche se fue charlando a cerca de los cicloturistas previos que habíamos hospedado en la casa de mi abuelo, de las experiencias buenas y no tan buenas que se viven, de los buenos y gratos recuerdos que dejaron.

La vida de Tomasso siempre estuvo muy ligada a la bicicleta, desde su adolescencia empezó a planear viajes cortos por una o dos semanas, se iba siempre con su grupo de amigos a conocer el mundo que rodea a su natal Bologna en el Norte de Italia. Una vez encarrilado en sus estudios celulares se limitaba a pedalear los fines de semana, y cada vez que podía tomar sus vacaciones, su amiga de dos ruedas era infaltable.

Mientras compartíamos un buen café me enteré que también era un aficionado al ciclismo de ruta, pues tiene muy presente a los ciclistas colombianos, sobre todo admira mucho a Nairo y a Chaves, aunque sus favoritos del World Tour sean Sagan y Valverde.
Nota: A los Italianos les gusta tomar un café tipo espresso, pero creo que el café de Colombia lo convenció, eso sí, después de las 6 p.m NO COFFEE.

Hora de la cena, nunca había comido calentado de frijoles a pesar de llevar casi un mes en Colombia, también le causó mucha curiosidad como mi tía preparaba los patacones (o petacones) de plátano maduro (¿usted también los “machaca” con una piedra en su casa?), y que la “sobremesa” era café; al final el postre fue un helado de muchos sabores, ya se harán a la idea de por qué un ciclista come tanto, y quien no después de haber quemado más de 4000 calorías en un trayecto de casi 7 horas. NO PAIN. NO GAIN.

Una vueltecita corta por el pueblo (a pie), La Calle Miranda, El Parque de la Concordia, La Basílica Menor, El Parque Uribe, El Alto de la Cruz, la noche estaba muy fría aunque el cielo estrellado, las piernas ya dolían, y había que ir a dormir.

Al siguiente día se sorprendió al darse cuenta que el chocolate del desayuno lo preparaban con aguapanela y mucho más que se batía con un “bolinillo”.
Un ciclista no come mucho antes de salir a forzar, así que solo un par de huevos en cacerola, pan y chocolate caliente se convirtieron en la gasolina para iniciar los primeros kilómetros del día; la noche anterior habíamos acordado en ir juntos hasta una parte de la ruta que lo llevaría hasta Salento, así que el Team Colombitalia partió muy a las 7:30 a.m.

La ruta está marcada por un espectacular paisaje verde que cobija los Andes Cafeteros con plantas de banano, plátano, cítricos, guadua, y muchas más cosas, era obligatorío parar a disparar algunas fotos de los mejores paisajes del cielo, y para guardar los recuerdos de que Un Italiano Pedaleo En La Capital Cafetera de Colombia.

Un rato después parada técnica en Caicedonia (pueblo cercano a Sevilla), un café, par galletas y una charla sobre las aventuras de Tomasso viendo las clásicas de invierno en el norte de Europa, Paris-Roubaix, Flandes, y muchas otras, también recordamos los ídolos de hace más de 10 años, los leñeros de esos Tour de Francia, el caso del polémico 7 veces ganador del TDF Armstrong, del corajudo Pantani “El Pirata”, del tanque alemán Ullrich y del campeón mundial de contra-reloj Santi Botero, que épocas!, recuerdo que junto a mis amigos con los que entrenábamos ciclismo de montaña madrugábamos siempre para así poder llegar a tiempo al taller del Rolo y Julio a ver los finales de las etapas de las 3 grandes. Nunca nos cansaremos de hablar, respirar, ver, y amar el ciclismo.

El camino tenía que seguir, pero primero el italiano tenía que comerse dos arepas para complementar el desayuno, la despedida fue en Barragán, un pequeño caserío que limita los departamentos de Valle y Quindío.

Las despedidas siempre son duras, pero con un “hasta pronto amigo”, y un "quizás algún día te vea en las montañas del Giro d’ Italia corriendo detrás de mis ciclistas colombianos persiguiendo la Maglia Rosa o porque no en los Campos Elíseos viendo a Nairo vestido de amarillo", se perdió el Italiano en su bici.

Nunca dejes de dar pedal.
#NeverStopCycling.

Saludos,
Mauro.